Aguará Guazú

Inspiración para una gran cantidad de mitos y leyendas en el territorio que habita, el Aguará Guazú (Chrysocyon brachyurus) —“Zorro Grande”, en Guaraní— , es un cánido autóctono de Sudamérica . Se encuentra en ambientes abiertos, pero es frecuente registrarlo en zonas pantanosas y en la cercanía de ríos.

Descripción

Es corpulento, impresión reforzada por la densidad de su pelaje y la melena de crines alrededor del cuello. Alcanza los 107 cm de altura a la cruz, y hasta los 125 cm de longitud. Las patas largas le dan un aire desgarbado muy peculiar, y el patrón de sus huellas es muy distintivo.

El pelaje es largo y tupido, de color anaranjado rojizo, más largo en la región del cuello, con el vientre más claro. Presenta marcas negras en el hocico, las extremidades y a lo largo de la espina dorsal, así como otras blancas en la garganta y el interior de las orejas. La melena eréctil le permite parecer más grande.

Hábitos

Se mantiene por lo general oculto durante el día; caza preferentemente en horario crepuscular. Es omnívoro, y obtiene la mayor parte de sus calorías de frutos y raíces tiernas, aunque son buenos cazadores. Sus presas suelen ser roedores y reptiles pequeños, ranas y aves.

No forma manadas. Alrededor de los dos años de edad forma un dúo estable, pero no caza ni duerme en pareja, aunque pueden ocupar el mismo cubil. La pareja habita en un territorio común. Desde el apareamiento (en otoño) hasta la madurez de las crías, la pareja se mantiene junta. Ambos padres alimentan y cuidan de los cachorros hasta cerca del año de edad.

No aúlla; se comunica a la distancia mediante ladridos roncos y graves.

Estado de Conservación

No constituye riesgo para el humano ni para el ganado doméstico, es excesivamente tímido para incursionar en estancias o poblados.

Ha padecido extensamente la caza, motivada entre otras razones por diferentes supersticiones. La mayor reducción de su hábitat se produce en los límites más australes de su distribución, principalmente por la intensa presión provocada por el humano.

Su Estado de Conservación es de “Casi Amenazado”, según la UICN. Hoy, en Argentina, está protegido en todo su hábitat y existen ejemplares en Chaco, Formosa, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe. La especie fue declarada Monumento Natural por las provincias de Misiones, Corrientes, Santa Fe y Chaco —Ley Provincial Nº 882-R (antes Ley Nº 4306)—.

Gracias por la fotografía a Pedro Salica (Kchito S. Kchito), tomadas en Senderos, Reserva Educativa Experimental y Granja Autosustentable.

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